• Testimonios: Irene Pizcueta, Terapia Asistida con Caballos

    3 / 04 / 2017
    Desde que empecé a trabajar con los caballos y los niños, mi vida cambió.

    Poder ayudar, poder ver como los niños avanzan, cambian y crecen junto a nosotras es una experiencia impresionante. Los caballos te enseñan a ser sensible, a empatizar y vivir el aquí y ahora, que es algo que no todos tenemos presente.

    Mi vida dio un cambio radical desde que empecé a trabajar con ellos.

    Aprendí realmente qué es tener una vocación, a disfrutar también de un deporte y sobretodo a sentir. Sentir como un animal tan grande te hace creer que tu lo eres más que él.

    Aún recuerdo la primera vez que mi querido Serranito se puso a seguirme solo por ser yo, iba suelto sin cabezada, sin atar de ninguna forma, simplemente iba detrás de mi,  porque yo en ese momento lo necesitaba. Creo que ha sido el momento más bonito e increíble de mi vida.

    Ver como a través del caballo podemos trabajar con los niños, con los adultos, con distintos tipos de problemas y que podemos ayudar, es una sensación que no se puede explicar con palabras.

    A mi personalmente me ha cambiado la vida. Estaba muy pérdida y el mundo de las terapias con Caballos me ha ayudado a encontrarme.

    Como siempre digo, es entrar por la puerta de Aros y los problemas se olvidan.

    Irene Pizcueta Dominguez, Ayudante en Terapia Asistida con Caballos

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